La pasión que desata tu piel,
el deseo de perderme en ella.
Tu boca que atrae la mía,
como la luz a las mariposas.
Tu faro siempre encendido,
mostrando el camino
para llegar a tus costas.
El tiempo que corre perverso,
me atrapa en el silencio
y no escucho las olas.
La niebla envuelve tu mente
haciendo borroso el deseo.
Espero los vientos
soplando con fuerza,
que sean capaces
de disipar esa niebla.
Y tras ella surja
tan solo el anhelo
de poseer mi cuerpo,
que es lo único
que de ti pretendo.

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