Deja el aguijón clavado,
luego huye hasta su cueva.
No da tiempo a defenderse,
ésa... es su estrategia.
Se cree muy hábil en la lucha,
supone que así, es vencedor.
Y sólo es un cobarde,
que ataca a traición.
Su mente sólo ocupan,
dos hermanos bien unidos.
Dolor y Agresión, se llaman,
estos engendros poseídos.
Se adueñan de las almas,
de los niños perdidos.
Y van creciendo paso a paso,
como gigantes erguidos.
Sigue atacando a destajo,
mientras tus hermanos sustentas.
Has que ellos se ocupen,
de quien tanto te amedrenta,
tan solo por haberte brindado cariño,
ya merezco esta afrenta.
Pero escucha bien el consejo:
guarda un poco para quien un día,
te cortó las alas.
Que yo... no fui ésa.


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