Me dejo llevar por la marea,
mi cuerpo flota a la deriva.
No encuentro un lugar
donde asir mi alma rota.
Mi rumbo ha sido extraviado...
ha quedado perdido,
entre el ayer... y un presente
indefinido.
Vago sin rumbo fijo,
a donde la corriente me quiera llevar.
La marea constante de
mis sentimientos
me lleva a la orilla,
y reposo en ella,
esperando que nuevamente
las aguas comiencen
a surgir,
para continuar el viaje
en un lento devenir.
Sin rumbo...
sin guía...
sin puerto donde llegar,
sin bahía.
Con un futuro incierto,
y peor aún,
sin tu companía.
Me dejo llevar por la marea,
mi cuerpo flota a la deriva...
en esa lenta agonía,
me dejo ir...
sólo eso...
dejarse ir.

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