Estás siempre dispuesto,
a tus dagas usar.
Posees un mecanismo secreto,
que siempre las hace funcionar.
Has perdido tu tiempo,
en esa máquina infernal,
aceitando sus engranajes,
perfeccionando su mecanismo,
para que nunca haya de errar.
El único inconveniente es,
que las máquinas no pueden pensar,
y el operario que la maneja,
no sabe diferenciar.
Siempre se queja,
¡siempre se queja!
Y la máquina echa a andar.
Confunde diálogo con censura
y envía sus púas a lastimar.
¡Qué pena tan grande perder el tiempo
en máquinas que destruyen
perfeccionar!
Mejor sería ganarlo,
aprendiendo a valorar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario