Preguntar y no obtener respuesta, es sentir la indiferencia.
Sembrar y al querer recoger los frutos, ver que las semillas
no eran buenas.
Querer compartir y que no acepten ni una sonrisa.
Extender las manos para brindar una caricia y ver que delante
de uno, hay nada.
Desear, vivir deseando lo que nunca llega.
Sentir silencios, vacíos, ansias nunca resueltas.
Que tengas lo que yo deseo y no permitas que mi boca lo beba.
Todo esto es una tortura... y tal vez...no valga la pena.

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