Estoy hilando en mi rueca,
largas hebras de seda.
Tengo en el medio del pecho,
una hermosa gema.
En mis manos guardo los cuencos,
tallados en fino marfil.
Con los labios voy juntando besos,
teñidos de rojo carmín.
En mis ojos dos luceros,
alumbrando tu camino.
En mi alma está la huella,
que dejaste en un descuido.
Con los hilos de la seda,
iré tejiendo un suave manto,
que adornaré con la gema,
que te quiere tanto.
En los cuencos de mis manos,
pondré las caricias
que no te he dado,
tal vez algún día,
tu quieras usarlos.
Los besos que de mis labios,
viajan hacia los tuyos,
llenarán el aire de rojos capullos.
Y si al final de tu camino,
ves dos luces encendidas
y al acercarte reconoces mis ojos,
sabrás que eran ellos,
los que alumbraban tu vida.

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