Volviste.
Me inundaste de alegría.
Tu llegada hace
que los días tengan otro ritmo.
Volviste.
Me inundaste de alegría.
Sos un manantial.
Tus aguas cantarinas,
le ponen música a mi vida.
Me haces bailar
al compás de tu melodía.
Volviste para hacerme vibrar.
Soy el instrumento
y tú,
el músico que hace mis
cuerdas palpitar.
Y tu música es muy bella,
pues me llenas de felicidad.
El aire está impregnado
de goce.
Mi corazón,
ha vuelto a cantar.
Las notas van sonando
y comienzan a contagiar.
Están bailando las praderas,
hasta las olas que vuelven al mar,
recogiendo tu alegría,
con el cielo
se han puesto a celebrar.
Volviste.
Quiera Dios,
que no te vayas
nunca más.


No hay comentarios:
Publicar un comentario