Dicen,
que cada uno recibe
lo que dá.
Éso,
me hace dudar.
¿Será que yo creo que doy
y en realidad no doy nada?
O... tal vez doy,
donde solo hay vacío.
Tal vez,
intento derribar murallas
que han sido bloqueadas.
¿Qué será?
Quizá,
mi espíritu incansable,
el que me lleva a seguir.
¿Será que no han logrado vencerme,
o quitarme las ganas de vivir?
Tal vez por eso,
yo sigo dando,
aunque lo que doy,
caiga en un pozo sin fin,
aunque se pierda en el espacio,
seguramente,
quedará flotando
y el universo lo pueda recibir.
Sé que ni el más alto de los muros
podrá detener lo que hoy reparto.
Aunque haya miedos,
aunque haya espantos.
Porque ni la más dura
de las murallas
se queda seca
cuando el cielo envía su llanto.
Y la lluvia la recorre
purificando su origen,
regando su raíz.
Por todo eso,
yo seguiré dando,
aunque nada reciba,
no importa,
yo...seguiré dando.
Aunque para eso,
me convierta en lluvia
y mi ruego se transforme en llanto.

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