Escribo salvaje,
escribo como me sale.
No uso reglas,
ni busco poesía.
Sólo cuento
lo que en versos exudo.
Si mis notas analizara
un erudito en la materia,
seguramente encontraría
miles de errores en ellas.
No me importa,
soy indomable,
atrevida y rebelde.
Sólo escribo estas cosas,
porque me las dicta un duende,
un diamante,
un vagabundo y trashumante.
Un sol que vive en mi pecho
y que ubico siempre antes que la razón.
Por si no lo descubrieron,
una ayuda puedo darles,
algunos tal vez no recuerden
que él late
y llevados por la lucha que les toca vivir,
lo hayan dejado en el fondo de su existir.
El caballero que me guía
en tamaña empresa,
es el representante de varias alegorías.
Algunos lo representan con dos alas,
otros... lo atraviesan con una flecha.
Y yo... a mi corazón,
lo escribo en estas notas,
aunque resulten poco correctas.

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