LA IMÁGEN, ES UNA OBRA DEL ARTISTA PLÁSTICO, ALEJANDRO VIGILANTE .

jueves, 11 de noviembre de 2010

El pavo real, la mariposa y la jaula de cristal.

El pavo real, vivía en una jaula de cristal. Desde allí, veía los días transcurrir, se lamentaba del destino cruel, que le había tocado vivir. Encerrado... sin amigos. De vez en cuando, alguien que pasaba por allí, le tiraba algunos restos de comida. Él, se conformaba con las migajas que recibía. Es algo lógico,
pero él, no lo sabía... la belleza que en sus plumas, llevaba escondida.
La jaula era pequeña y aunque de vez en cuando, sus plumas se estremecían, no lograba desplegar sus alas, claro... al estar encerrado...no podía. Y así pasaban las noches... así pasaban
los días. Una vez, vió unos pájaros hermosos, esbeltos, con plumas de muchos colores, parecía que en su cola, habitaban mil ojos multicolores, ellos, se acercaron a ver, a la extraña criatura. El pavo pensó: ¡Qué lindos colores, qué plumas tan bellas! ¡ Quién pudiera parecerse a tan hermosas criaturas!
Pero, obviamente, él, no lo sabía, había muchas cosas que el pavo ignoraba de la vida, ésos que pasaban por delante de su jaula, eran sus hermanos, tan bellos como él.
Otro día, llegó una bella mariposa y se posó en una de las varillas de cristal, el pavo, aunque  muy asustado, no pudo dejar de admirar las alas de mil colores y ese despliegue de libertad que ostentaba la mariposa, que ... aunque muy pequeña, venía a amenazar la estabilidad que el obtenía. Se habrán dado cuenta, que aunque el pavo no era feliz, estaba acostumbrado a ése, que era su hogar y la mariposa con sus alas de fina seda, hacía su jaula tambalear. -Véte - dijo el pavo - éste no es tu lugar.
Y la flor del aire, muy presta, comenzó a volar. Pasó un día con su noche y ella volvió a visitar. El pájaro enjaulado comenzó a temblar. - No temas - dijo la mariposa - no te quiero lastimar, pero no comprendo por qué vives en este lugar.
El pavo, dió la única respuesta que podía dar...
-¿No ves que esta es mi casa, una jaula de cristal?
- Y... justamente por eso - dijo la mariposa -¿ no te gustaría la libertad?
- No veo la manera, de este sitio dejar, no conozco otros lugares
y le han puesto a esta casa, un candado de dolor.
La mariposa dijo sonriendo: Amigo, ¡qué ciego estás! El cristal, se rompe muy fácil y si sales, podrás dejar el dolor atrás.
- Pues no creo que sea tan sencillo, lo que tu dices probar, respondió el pavo real.
Y la mariposa, muy rápida en su respuesta, ésto le llegó a contestar: basta con desearlo y los cristales romperás, despliega tus alas, abre tu cola y así lo lograrás, si tienes miedo, cierra los ojos y mi voz te guiará.
El pájaro, aunque asustado, quiso intentar.
Probó varias veces, hasta que el cristal oyó estallar. Lentamente
abrió sus ojos y a la mariposa corrió a abrazar, desplegó toda la belleza de sus plumas y comenzó a volar.
Y desde ese día, hasta el fin de la eternidad, recorren juntos los cielos...  la mariposa y el pavo real.

1 comentario:

  1. Oye muchas gracias que bonita historia, sueño con algún día salir de mi jaula <3 la vida es muy triste aquí dentro, reza porque salga y me sienta mejor, gracias por compartirla

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