Por el puente de la bruma,
van y vienen seres perdidos.
No se encuentran,
no se ven.
Tienen al sol escondido.
Y la niebla cubre todo
y atraviesa hasta a los huesos,
de los peregrinos.
Cubre almas,
cubre sangre,
cubre penas y olvidos.
Por el puente de la bruma,
crucé un día mi destino.
Rocé unos dedos mágicos
y se encendió una luz.
Las tinieblas se iluminaron,
quedó todo prendido.
Se vieron rostros desesperados,
huesos rotos,
pieles sangrantes,
pero el rostro de esos dedos,
tenía la cara de un ángel.
Fue un roce muy corto,
el destello... fulminante.
Duró sólo unos segundos,
los necesarios.
En el puente de la bruma,
todos siguen su camino.
Yo volví una y mil veces,
buscando esos dedos
que alumbraron mi destino.
Y ellos tambien volvieron,
lo siento,
lo percibo.
Los dos,
recorremos el puente,
buscando el roce ya sentido.
Esperando repetirlo.
Quiera Dios
que a tí te encuentre,
para vovler a sentir
lo que sentimos.
Para continuar juntos,
para unir nuestro sino.
Por el puente de la bruma,
vagan dos soles perdidos,
quiera Dios que al fin se encuentren,
para iluminar el camino.

No hay comentarios:
Publicar un comentario