La madrugada me sorprendió
con los ojos abiertos.
Beber de esa fuente,
produjo insomnio... desvelo.
Estábamos algo descolocados...
algo de alcohol,
nos recorría por dentro.
Bastó un leve roce...
Una chispa.
Y se transformó en fuego.
Mordías mis hombros,
mi cuello...
El final, era inevitable...
Ardieron nuestros cuerpos.


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