Un ángel se posó en mi ventana... y con dulces palabras,
dijo que me amabas.
La luna apareció en el cielo...
y susurrando al oído dijo,
que soy tu desvelo.
Se fue la luna y llegó el sol.
Y dijo entre luces...
que yo era tu amor.
Al mirar al cielo un día,
ví un ave volar,
y entre sus plumas llevaba un mensaje,
que yo era tu paz.
Al llegar a una pradera,
a las flores oí murmurar,
y el aire perfumaron diciendo,
que era yo, tu necesidad.
Ya lo ves,
la naturaleza lo supo entender.
Lo gritaron los cielos.
Lo gritaron las rocas.
Hasta me lo dijo un pez.
Solo falta que tu hagas
la parte que te toca.
Que lo digas en silencio.
Que lo digas con tu boca.
Que lo digas con un gesto.
Y yo comprenderé,
que al fin supiste darte cuenta,
que el amor que siento por ti,
fue capaz de transformarte,
para que seas feliz.

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