Lame tus heridas...
una a una,
cúralas para siempre,
deja atrás los miedos
y
todo eso que te hiere.
Entrégale a cada uno
lo suyo.
Con cosas de otros,
no te quedes.
Aliviana el peso,
que en el corazón
sientes.
Lo hecho,
hecho está,
y habrá sido lo mejor,
si tu... no te arrepientes.
Sana tus heridas,
lame una a una
las llagas.
Saborea la cura
y verás ¡qué bien se siente!
¡Házlo!
¡Házlo pronto!
Que yo no puedo hacerlo por ti,
ya que ese daño no infligí.
Y debes saber,
que cuando hayas sanado,
iré a tu encuentro
y besaré con calma
las cicatrices
que hayan quedado.























