Pensando en la posibilidad
de ser feliz.
Recordé los momentos
compartidos.
Esos instantes
que la vida nos regala.
Y...
que debemos atesorar
en algún lugar del alma.
Si bien,
sería difícil vivir
en un estado de dicha
permanente.
Con sólo recordar
alguno de esos momentos,
dibujaríamos en la cara
una sonrisa.
Pero...
no nos quedemos
únicamente con lo vivido.
Hagamos un trabajo permanente.
Un laburo cotidiano.
Procuremos contínuamente
tener momentos mágicos.
Las cosas negativas,
tambien tienen su lado blanco.
Y si estás en una etapa,
en que solo vez nubes negras,
pensá que la tormenta
dará alivio
a las tierras sedientas.
Y si la tormenta,
arrasa con todo
y te arrastra lejos,
disfrutá del paisaje.
Tal vez...
.... encuentres un mundo nuevo.
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