No hubo ni un hola,
ni un adiós.
Simplemente,
la misma locura
organizada de costumbre.
Los mismos actos.
La misma indiferencia.
La mesa servida,
poblada de ausencias.
Un bocado corrompido,
por la falta de respuestas.
Un vuelo trunco.
Un manantial sin vertiente.
Una represión contínua.
Una esperanza inexistente.
Las mismas acciones.
Y el silencio perenne.
No hubo ni un hola.
Ni un adiós.
Simplemente hubo,
la misma incertidumbre de siempre.
La misma locura,
la misma gente.

Muy bueno..
ResponderEliminarGracias, muy amable.
ResponderEliminar