Yo, que visité los infiernos en más de una oportunidad.
Que caminé por el abismo de la soledad.
Que jugué en los confines de la desesperación.
Yo, que caí una y mil veces.
Que no me reconocí en los ojos de nadie.
Que nunca me sentí correspondida.
Yo, que he sentido ser una muerta en vida.
Que he dejado fluir mi existencia
por ríos de angustia.
Yo, hoy he visto la cara de la dicha.
He visto los ojos del amor.
He tocado la piel de la ternura.
He sentido las manos de Dios.